NOS ENCANTA CORRER, PERO ¿SABEMOS QUÉ RIESGOS ASUMIMOS?

Si miro la agenda de carreras que hay durante el año, ¡me quedo aterrada! Cada fin de semana puedo elegir cualquier tipo de distancia, lugar y perfil. Hay un boom por las carreras de montaña, tanto para quien las organiza como para quien las corre.

Pero la gente que decide ir a hacer una carrera, por corta que sea, ¿ha hecho una revisión médica, un control podológico, de osteo y/o fisio, un entrenamiento adecuado y una progresión en la distancia a recorrer, una alimentación correcta, lleva un material a medida…?

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMe gustaría que la respuesta fuera sí a todo, pero tengo mis dudas.

Muchas de las carreras por montaña que elige la gente son de larga duración y de alta intensidad, y si encima le añadimos los cambios meteorológicos que pueden aparecer, aumenta el riesgo de la actividad a todos los niveles.

Las patologías medioambientales descritas con más frecuencia en estas competiciones son la hipotermia, el síncope y el golpe de calor asociados al esfuerzo y la deshidratación. Y sería necesario que la gente supiera dónde, qué factores se pueden encontrar y los peligros de sufrir todo tipo de patologías (hipotermia, golpe de calor, agotamiento, lesiones del aparato locomotor, lesiones cardíacas, etc.).

Por ejemplo, la hipotermia puede aparecer en una situación de bajas temperaturas, precipitación, viento, etc., como ocurre muchas veces en montaña. Viene causada por una pérdida de calor que es mucho mayor que la capacidad que tiene el cuerpo para contrarrestar con el ejercicio físico y eso se suma a la fatiga y la deshidratación.

Hacer actividad en la montaña sin una forma física suficiente nos puede poner en peligro, perdiendo la esencia del porqué lo hacemos. Deja de ser una fuente de equilibrio y placer. A veces, esa fina línea entre el peligro y el placer está muy difusa y la gente asume riesgos innecesarios.

La prescripción del ejercicio físico es útil, especialmente para prevenir la mortalidad prematura de cualquier causa: la cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebrovascular, la hipertensión arterial, el cáncer de colon y mama, la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico, la obesidad, la osteoporosis, la sarcopenia, la dependencia funcional y las caídas en los ancianos, el deterioro cognitivo, la ansiedad y la depresión. Este beneficio se observa en ambos sexos y es mayor cuanto mayor es el volumen o la intensidad del ejercicio físico. Ya se empiezan a ver todos estos efectos positivos con sólo 30 minutos de ejercicio al día o 2,5 horas a la semana (Subirats E. et al., 2012).

Aunque el ejercicio físico es útil para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, su práctica puede conllevar también un cierto riesgo cardiovascular. Las complicaciones más importantes son la muerte súbita y el infarto agudo de miocardio, generalmente en personas con enfermedad cardíaca estructural subyacente (Thompson et al., 2007).

Cuando hacemos deporte tenemos el riesgo de sufrir lesiones en el aparato locomotor y de tipo cardiovascular. En el primer caso, según las estadísticas, se produce una lesión por persona cada 4 años y el riesgo aumenta considerablemente a partir de los 64 kilómetros de carrera semanales (Parkkari et al., 2004).

En el segundo caso, el riesgo varía según el tipo de deporte, pero en general es bajo. En maratón se produce una muerte súbita cada 215.000 horas o una incidencia de 0,54 muertes por cada 100.000 corredores. En hombres es de 0,90 por 100.000 y en mujeres de 0,16 por 100.000. La principal causa de las muertes que se registraron en estos estudios fueron la miocardiopatía hipertrófica, seguida de la cardiopatía isquémica (Kim et al., 2012).

Es importante, pues, programar una temporada desde el punto de vista médico para preservar y potenciar la salud, prevenir la patología y mejorar el rendimiento deportivo.

riesgosUna revisión completa sería:

1. Anamnesis médico-deportiva: preguntar sobre tu historia clínica, antecedentes, etc.

2. Exploración sistemática base.

3. Antropometría: mide las diferentes partes del cuerpo, estableciendo relaciones entre ellas para saber la composición corporal (el % de grasa, de músculo, hueso y vísceras), el somatotipo, la proporcionalidad, el IMC, etc.

4. Exploración del aparato respiratorio: para descartar, por ejemplo, asma inducido por el ejercicio.

5. Exploración del aparato locomotor: para encontrar desalineaciones que pueden generar lesiones de sobrecarga, estudiar la flexibilidad muscular, analizar la estabilidad de la marcha, etc.

6. Exploración cardiovascular: se recomienda, por ejemplo, una ecocardiografía-doppler para descartar una alteración estructural, como una posible CIA (comunicación inter-auricular), como encontramos en uno de los voluntarios SUMMIT. Podemos observar un aumento del tamaño y espesor de la pared del ventrículo izquierdo y del tabique interventricular, así como adaptaciones también documentadas en atletas de ultra resistencia de hipertrofia excéntricas de ventrículo derecho e incrementos del tamaño de la aurícula izquierda. Con el proyecto SUMMIT y el Hospital Clínico, estamos llevando a cabo estudios para evaluar una posible prematura “fatiga cardíaca”, a priori reversible, del ventrículo derecho, ante ejercicios de larga duración.

7. Prueba de esfuerzo: tiene un objetivo clínico (comprobar que no existen arritmias u otras alteraciones del sistema cardiovascular, sobreentrenamiento, etc.) y otro funcional-fisiológico (comprobar el estado físico del corredor y poder darle la máxima información).

8. Otras pruebas funcionales, como los análisis de sangre, para descartar rabdomiólisis o necrosis del músculo esquelético, asociado a un aumento de las CKs, por ejemplo (Perez Unanua et al., 2001); o anemia ferropénica o hemolítica, exploraciones complementarias,…

Todas estas medidas, si están bien planificadas, deben implicar una pauta de actuación que puede hacer variar los hábitos nutricionales, de administración de suplementos nutricionales y/o farmacológicos, y de entrenamiento para conseguir una buena prevención, haciendo que el deporte sea el medio para ganar calidad de vida y no para perderla.

Emma Roca

Fotografías de Toni Grases y Archivo Summit