¿POR QUÉ NO DUERMO DESPUÉS DE LA COMPETICIÓN?

Es el día de la competición y horas después de haber luchado por tu objetivo, tu mente no puede frenar. Parece contradictorio que después de un esfuerzo físico tan importante tu cuerpo sigua despierto mucho más tiempo que cualquier día normal. Hay deportistas que dicen que vuelven a jugar el partido, reviven la carrera, vuelven a analizar sus fallos, los buenos momentos, la táctica empleada, los entrenamientos, las sensaciones y un cúmulo de pensamientos que rodean a ese día marcado en rojo en el calendario.

Aunque todavía se siente la presión en la musculatura, las pulsaciones ya están otra vez en su sitio, has conseguido bajar la atención del sistema nervioso, pero… ¿por qué no me duermo?

LOS ÓRGANOS IMPLICADOS Y SU FUNCIÓN EN MEDICINA CHINA

Si cuesta conciliar el sueño habrá más responsabilidad del corazón.

Si el sueño es interrumpido durante varias veces, la culpa será del riñón.

Si el sueño es agitado pensaremos en el hígado y si por la mañana te levantas agotado, tu bazo no habrá sido capa de recuperarse totalmente.

EL CORAZÓN, EL EMPERADOR

Comanda el sistema circulatorio (gobierna la sangre), domina las funciones del sistema nervioso (shen), es la residencia de la mente, control del sueño, del habla, del lenguaje (la lengua es la prolongación del corazón), controla la sudoración.

Al corazón le afecta mucho el exceso de calor, se convierte en fuego alterando el (shen),

EL RIÑÓN, CUANDO EL AGUA NO APAGA EL FUEGO. LA DESHIDRATACION.

“La falta de hidratación y niveles bajos de energía pueden provocar alteraciones del sueño”.

Este eje es importantísimo en medicina china.

Tiene que haber un equilibrio entre frío (agua) y calor (fuego).

Después de haber realizado un gran desgaste físico y mental, se han generado 2 situaciones a tener muy en cuenta. Insuficiencia de líquidos e insuficiencia de energía. El agua pertenece al riñón y el fuego al corazón. Cuando uno de estos 2 elementos se ve alterado repercute en el otro.

Un exceso de calor consume líquidos, la sangre se espesa, le cuesta llegar a las partes más distales (cerebro) y se agotan las reservas de energía. Un exceso de líquidos, produce estancamiento, encharcamiento, provocando un gran desgaste de energía para movilizarlos, asimilarlos y eliminarlos.

Pues bien la actividad física genera calor, consume líquidos y gasta energía. Si a esto le sumamos que la actividad mental es una gran fuente de calor, empieza el círculo vicioso: para eliminar el calor necesitas líquidos, pero tienes pocos, los has consumido horas antes de la competición, te queda poca energía, te has vaciado.

Los líquidos corporales tienen que nutrir y enfriar las piernas y la mente.

El stress sigue generando calor, provocado por el trabajo mental. Harán falta muchos más líquidos para refrigerar y mucha más energía para impulsar la sangre hasta el cerebro y puedas conciliar el sueño. De lo contrario seguirás compitiendo, no podrás dejar de pensar, de darle vueltas a la cabeza.

Por lo tanto, una insuficiencia de la sangre, de los líquidos y de energía puede provocar insomnio, haciendo que los órganos desgastados por el esfuerzo no sean capaces de reponerse: el corazón (relajar la mente), el riñón (gestionar los líquidos) el bazo (generar sangre y energía).

Por medio de la sudoración, a parte de perder líquidos también perderemos energía. Siempre que hay una gran perdida de líquidos hay un escape de energía.

Es fundamental que haya líquidos corporales suficientes y energía para movilizarlos. De ahí la importancia de la hidratación.

Hidratarse adecuadamente. No sólo antes y durante el esfuerzo, también se debe entrenar la hidratación los días anteriores y posteriormente,

Acostumbrar al cuerpo a trabajar con un nivel de líquido suficiente cada día, para que el día D (la competición), no tengamos problemas.

Beber frecuentemente evita problemas musculares causados por la deshidratación (calambres), nos aclarará la vista y despejará la mente.

EL HIGADO, EL ALMACEN DE LA SANGRE

En nuestra cultura, en nuestra medicina, hablamos del almacén de glucógeno, de donde tiramos cuando se necesita. Pues bien la medicina china habla del almacén de la sangre.

A demás tiene un papel interesante: el hígado es el filtro emocional, el filtro de las emociones. Aquí vemos otra relación sangre – órgano – función. A nivel emocional es el encargado de adaptarse al medio. ¿Qué es el stress? La incapacidad del organismo de adaptarse a las circunstancias de una manera correcta. Se suele decir que cuando el almacén de la sangre se llena y se vacía con normalidad, los mecanismos energéticos cumplen con sus funciones.

Tanto si el almacén esta vacío (insuficiencia de sangre) como si esta lleno y no se descarga (estancamiento de sangre) nos puede dar patologías relacionadas con el sueño. La sangre insuficiente no nutre al cerebro, la sangre estancada no tiene capacidad de movilidad.

EL BAZO. LA FÁBRICA DE ENERGÍA

Aquí es donde la cadena de montaje empieza a dar pasos. Alimento + oxígeno para formar sangre y energía preparados para llegar a las fibras musculares y al cerebro.

El horno (estómago) necesita fuego (corazón) agua (riñón) para que el alimento (bazo) sea capaz de formar sangre y energía. El jefe es el shen (sistema nervioso).

Cualquier desequilibrio de una parte influye en el resto.

La práctica deportiva exige que todo vaya fluido, sin bloqueos, sin deficiencias, con agilidad, con capacidad para reaccionar rápidamente y elegir las mejores opciones en los momentos más complicados. El sistema nervioso (shen) necesita que el hígado, el riñón, el bazo y el pulmón estén sincronizados. La cadena no se puede parar.

¿QUÉ PUEDO HACER?

– Realizar una sesión de estiramientos con ejercicios respiratorios más larga de lo habitual. Sin prisa, sintiendo que la musculatura cede, centrándose en el ritmo respiratorio, destensar. De esta manera no sólo estiraremos, además acostumbraremos al organismo a desactivar el sistema, a bajar el estado de alerta. El cerebro debe reconocer rápidamente el estado de relajación.

– Baño de agua fría, 5 minutos bañera o pozo de agua fría. “Refrescar” la sangre y activar la circulación.

– Evitar bebidas y alimentos azucarados (castiga al bazo),

– Consumir infusiones relajantes y eliminadoras de calor (melisa, valeriana, menta – poleo, amapola, lavanda…). Se puede hacer una combinación entre ellas y añadir zumo de limón.

– Fuera estimulantes (café, té, chocolate), El café también tiene un efecto diurético, no nos interesa perder más liquido,

– Alcohol (cuidado con la cerveza de después. ¡El alcohol deshidrata!) ,

– Cenar ligero, a ser posible caldo de verduras y alimentos cocinados con agua (hervidos o al vapor) para una mejor asimilación.

– No beber líquidos 2-3 horas antes de dormir para evitar tener que ir al baño por la noche e interrumpir el sueño (podría ser la excusa para empezar a pensar en la competición).

¿No consigues dormir? Empieza por hidratarte

Tinin, osteópata, masajista, medicina tradicional china