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ASTANGA: LOS OCHO (AST) CAMINOS (ANGA) DEL YOGA

El objetivo del yoga, según Patanjali describe en los Yoga Sutras, es contener las fluctuaciones de la mente de modo que podamos llegar a entender y sentir nuestra verdadera naturaleza. Los medios para conseguirlo son los ocho (ast) caminos (anga) del yoga: Yama, Niyama, Asana, Pranayama, Prathyadhara, Dharana, Dhyana y Samadhi.

Generalmente, las cuatro primeras son prácticas externas, formas de vivir y moverse, y las cuatro últimas son más de trabajo interno.

Podemos hacer una analogía entre cada uno de estos conceptos y el trabajo a realizar tanto en la práctica del yoga como a la hora de correr.

YAMA

Comprende los cinco principios éticos para una correcta forma de vivir, convivir y respetar a los demás. Estos son: Ahimsa (no violencia), Satya (decir la verdad, honestidad), Asteya (no robar), Brahmacharya (abstinencia, autocontrol) y Aparigraha (no codicia).

Practicando Yoga: nunca te fuerces tanto en una postura como para llegar a sentir mucho dolor o a lesionarte. Respetemos nuestro cuerpo, seamos amables con nuestros músculos y nuestras articulaciones. Seamos honestos con nosotros mismos de cómo nos sentimos en una postura, de si deberíamos deshacerla o de si podríamos acentuarla. No queramos ir más allá de nuestras capacidades reales. Nos mantendremos en nuestros límites y no nos excederemos. Seamos felices con nuestra práctica.

Al correr: seamos amables con nosotros mismos y con los demás. Escuchemos lo que nos dice el cuerpo, no ignoremos las señales de una lesión inminente. No pongamos el codo en la cara de nuestros competidores, no les molestemos expresamente si nos pasan o al pasarlos. No forcemos a los compañeros de entrenamiento a mantener un ritmo que no pueden seguir cómodamente. Seamos honestos con nosotros mismos y paremos o bajaremos el ritmo cuando sintamos dolor. Dejemos que los compañeros de entrenamiento o carrera marchen si nosotros no los podemos seguir. Márcate tu propio ritmo, en tus límites. Intentemos dar lo mejor de nosotros mismos, disfrutando y sin sobrepasando nuestras capacidades. No nos comparemos con los demás.

NIYAMAS

Los niyamas son los criterios éticos de equilibrio con uno mismo, tienen que ver con cómo nos tratamos a nosotros mismos. Son: Sauch (pureza), Samtosa (satisfacción), Tapas (austeridad, autodisciplina), Svadhyaya (estudio de uno mismo y del todo) y Ishvara Pranidhana (anhelo de realización y rendición).

Practicando Yoga: cuidemos de nuestra alfombra y de la ropa que nos pongamos. Intentemos sentirnos limpios de cuerpo y mente antes de practicar. Trataremos la alfombra como nuestro pequeño templo; si ponemos una manta o pareo encima, hagámoslo con cuidado. Seamos felices con nosotros mismos tal y como somos, no potenciemos los pensamientos de sentir poca elasticidad o de estar demasiado pendientes de resentir dolores o lesiones, apreciemos nuestro cuerpo tal y como es. Aprovechemos el entusiasmo por nuestro deporte para vivir la práctica del yoga, pongamos dedicación a la práctica y ganas de aprenderla, no sólo escuchemos, hacemos y repetimos lo que nos diga el maestro. Observemos nuestros puntos de rigidez y la progresión que obtenemos con la práctica continuada. Registremos las reacciones mentales y emocionales que acontecen durante la práctica de las posturas, de la relajación y de la meditación. Intentemos vivir la práctica con una sana devoción y acabemos siempre con sentimiento y señal de agradecimiento.

Al correr: mantén tu cuerpo limpio, bien nutrido y libre de drogas. Cuídate bien los pies; de ello dependerá que tengas problemas con uñas, callos, llagas… Prueba de sentir satisfacción siempre con cómo van las cosas en una sesión de entrenamiento o en una carrera. Cuando las cosas no hayan ido como tú esperabas, acéptalas igualmente y prueba de entender que hay algún motivo por el que ha ido así; apréndelo y siente la satisfacción de hacerlo. Abarca la disciplina y los esfuerzos duros porque tendrán efectos beneficiosos para ti. Prueba a hacer tu diario de entrenamiento, anotando no sólo los datos físicos (distancia, tiempo, ritmo, pulsaciones, cardio…), sino también las sensaciones mentales y emocionales en el proceso; aprende a encontrar la relación entre estado físico, mental y emocional y los resultados y las sensaciones al correr. Este diario te ayudará a reflexionar y a conocerte mejor, por tanto te estimulará. Aprenderás a conducirte a ti mismo, no sólo escuchando y haciendo lo que te digan compañeros corredores o entrenadores. Finalmente, aprovecha mientras corres para abrirte a algo más grande que tú, sentirte bien y ser un canal de gracia y armonía. Agradece sentirte vivo para correr y agradece poder correr para sentirte vivo.

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ASANA

Las asanas son la parte de práctica física del yoga, las posturas, la manera de tomar conciencia del cuerpo y del equilibrio físico. Al igual que en el entrenamiento al correr, la ejercitación de las posturas de yoga requieren práctica constante, continua, diligente y consciente. Siempre hay algo nuevo por descubrir, algún reajuste a hacer. La práctica regular lleva a resultados graduales; el entrenamiento poco sistemático o desordenado no aporta casi nada.

Practicando Yoga: dividiremos las posturas en diferentes categorías: flexiones, extensiones, invertidas, equilibrios, torsiones… Cada una tendrá su propósito y sus efectos.

Al correr: buscaremos la relación entre las diferentes posturas y los mecanismos que nos pueden instaurar en la biomecánica del cuerpo para encontrar mayor comodidad y eficiencia al correr. Como sentir la alineación del cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, pasando por todas las articulaciones principales: tobillos, rodillas, caderas y hombros. Y evidentemente pondremos especial atención a la posición de la pelvis y columna.

PRANAYAMA

Prana es el término sánscrito para describir la energía vital, conocida en Oriente como Chi, y que se considera incluida en la respiración. Si tenemos en cuenta que Yama significa control, entenderemos que el trabajo de Pranayama engloba el control de la energía vital a través de la respiración. Esto puede ser tan sencillo como sentir de forma consciente el movimiento de la respiración o puede incluir técnicas más elaboradas y específicas de trabajo con la respiración.

Practicando Yoga: mantengamos la atención puesta en la respiración a medida que hacemos y deshacemos una postura, así como durante el intervalo de tiempo que la mantenemos. Podemos coordinar la secuencia respiratoria (inspiración o espiración) con cada uno de los movimientos que hacemos para montar la postura. Podemos mantener la postura un tiempo que mediremos contando el número de respiraciones, aprovechando cada espiración para relajarnos y buscar la comodidad en la postura. Y podemos desmontarla igual que lo hemos hecho, coordinando cada movimiento con una fase de la respiración. También practicaremos las retenciones (tanto de pulmones llenos como vacíos) que conforman una fase más de la secuencia respiratoria. Incluso cuando estemos en calma, la respiración provoca un movimiento constante de nuestro cuerpo y observarlo nos focaliza y centra la atención para mantenernos en el estado de presencia. Seguimos las señales de la respiración, ella nos marcará cuándo podemos ir con más profundidad en una postura, cuándo cambiar a la siguiente, cuándo estamos trabajando sobrepasando nuestro límite y, por tanto, qué punto deberíamos aflojar.

Al correr: conocer nuestra respiración y sus hábitos nos ayudará a reconocer nuestro estado de neutralidad, eficiencia o comodidad para correr. Será una buena herramienta para volver a buscar este estado siempre que nos sea posible durante un entrenamiento o una carrera. Observemos cuándo la respiración se vuelve irregular, forzada o difícil de mantener; esto nos ayudará a cuestionar y regular si el nivel de esfuerzo es el apropiado en cada momento. Utilicemos la respiración para ayudarnos a facilitar, minimizar y economizar el esfuerzo. Observemos si somos capaces de coordinar los movimientos del cuerpo al correr con las secuencias respiratorias; esto nos puede ayudar a mantener una cadencia apropiada y, por lo tanto, el ritmo a seguir.

PRATHYADHARA

Es la práctica de la retirada de los sentidos, llevando la atención hacia el interior. En términos generales sería vivir la observación del cuerpo desde el interior, en lugar de observar los estímulos que nos vienen del mundo externo. Ignoramos los inputs sensoriales y nos centramos en el estado del cuerpo, la respiración y la mente, buscando la relajación absoluta y llegando a un estado de semi-inconsciencia.

Practicando Yoga: hacemos de nuestra alfombra nuestro propio mundo. Intentemos desconectar de todo lo que nos rodea, de la sala y de los compañeros de al lado. La práctica de Prathyadhara se culmina con la técnica específica de relajación, que realizaremos al final de una sesión, después de practicar Asanas.

Al correr: asociamos la mente con nuestro propio cuerpo, no con todo lo que está pasando a nuestro alrededor. De este modo ignoramos la información que nos distrae y que nuestros sentidos captan del entorno, y al contrario, llevamos la atención a lo que está pasando en el interior del cuerpo. Según Kilian Jornet, la forma en que consigue mantener la eficiencia tras correr durante más de 12-14 horas es ir “apagando” los sentidos y quedar en un estado parecido al que acabamos de describir.

DHÂRANÂ

Dharana es la concentración intensa, la capacidad de mantener el aquietamiento mental. Concentrarse en la concentración. Lo podemos vivir poniendo todo el foco de atención en un solo objeto, sea un mantra, una imagen, una forma o una respiración

Practicando Yoga: cuando estemos manteniendo una postura de forma estática, intentaremos llevar toda la atención a sentir el cuerpo, en su forma, en su sentir y en su respirar. Si conseguimos focalizar la atención en esta concentración, nos permitirá aquietar y evitar los pensamientos.

Al correr: podemos poner toda la atención en la técnica, en la postura, al oír el estado del cuerpo, en la respiración. Si nos podemos mantener en este estado de concentración, encontraremos la fluidez y economizaremos energía.

DHYANA

Es la meditación, el estado de alerta estando en calma. La capacidad de mantenernos relajadamente en el presente. Es el estado en el que somos capaces de dejar de ver las cosas por separado, como objetos independientes, y somos conscientes de todo simultáneamente, conectado e integrado.

Practicando Yoga: mantengamos la conciencia siempre en el momento presente. Los movimientos de una postura a otra suceden sin pasar por un pensamiento consciente.

La práctica de Dhyana o de la meditación será también una práctica específica que haríamos después de practicar Asana (las posturas), Pranayama (técnicas de control de la respiración) y Dharana (la relajación). Estos tres caminos nos preparan e inducen a un estado propicio para Dhyana.

Al correr: disfrutemos del momento, de cada instante, concentrémonos en vivir el aquí y ahora. Sintamos la armonía de nuestro cuerpo coordinando el movimiento con la respiración e integrémonos con el entorno. Meditación en movimiento.

SAMADHI

Es la culminación de la práctica de yoga, la contemplación. La conexión con el universo mismo. Es el objetivo último de la meditación. La contemplación y el recogimiento nos harán llegar al estado de Samadhi, donde nos sentiremos en unión con el universo, formando parte de todo y formando parte de nosotros.

Practicando Yoga: debemos estar abiertos a estos instantes de conexión total, promovidos por la práctica de los siete caminos precedentes, sobre todo después o durante la práctica de Asana, Pranayama y meditación.

Al correr: podemos encontrar Samadhi cuando reconocemos el estado de conexión entre nosotros y los elementos del entorno que nos rodea. Saborear los momentos de alegría y felicidad cuando todo se une, aunque sea sólo un instante breve. La sensación del movimiento del cuerpo sin esfuerzo, de plenitud de nuestro potencial como ser humano, de estar conectado con nuestro mundo y con nuestros amigos, esto es lo que corremos y por lo que vivimos. ¡Tenemos suerte de vivir para experimentarlo y lo tenemos que aprovechar!

Mientras corremos, nos podemos sentir afortunados y sobre todo agradecidos, porque estamos allí, corriendo, vivos, sanos, sintiéndonos bien…

Si hace sol, sentimos conscientemente su calor; si hace viento, sentimos conscientemente su frescura; si corremos cerca del mar o en medio de un bosque, sentimos conscientemente su olor… y nos daremos cuenta de la conexión con los elementos que nos rodean: la tierra por donde pisamos y pasamos corriendo, el agua (del mar si lo vemos, o de un río si lo cruzamos o de la lluvia que nos cae encima), el aire que respiramos y que cambia de olor según por donde pasamos, y el fuego del calor del sol que podemos sentir en la piel.

Ni que sea por un momento, podemos experimentar un estado de conexión total con los elementos, con el entorno y con la vivencia del instante presente. Sentir un estado que definiríamos de contemplación.

En este estado no hay lugar para el sufrimiento, ni para el dolor, ni para el cansancio. ¡Es el estado de atención plena

Ricard Sarrate